Calefactores, radiadores de aceite, ecoemisores o emisores térmoeléctricos, acumuladores para tarifa nocturna, convectores, toalleros eléctricos …

La energía eléctrica permite realizar instalaciones sin necesidad de grandes obras, sin depósitos de combustible, sin circuitos hidráulicos, sin emisión de humos y sin mantenimiento.

Simplemente se debe elegir un aparato adecuado para cada habitación, y conectarlo a la corriente.

EMISORES TÉRMICOS

No resecan el ambiente, no necesitan mantenimiento ni revisiones, no emiten olores, no contaminan, no manchan las paredes, proporcionan un calor de calidad con un alto rendimiento económico y una fácil utilización.

Utilizan la tecnología más avanzada para proporcionar el máximo ahorro con la máxima seguridad y el mínimo consumo. Además la temperatura superficial no es muy elevada por lo que no existe peligro de quemaduras al tocar los aparatos, algo especialmente importante si hay niños en casa.

Los emisores térmicos o ecoemisores proporcionan un calor suave y uniforme y son ecológicos al utilizar la energía más limpia que existe.

Existen dos tipos de emisores, los emisores de fluido y los emisores de tecnología seca.

Los emisores de tecnología seca están basados en un cuerpo o doble cuerpo de tecnología aluminio o hierro fundido bajo una fachada de acero. La ausencia de fluidos hace que emitan calor con más rapidez que los de tecnología seca (al no perder energía calentando el líquido), si bien cuando se apaga emite, logicamente, menos calor. Estos emisores alcanzan el máximo rendimiento en apenas 10 minutos.